Quadrinhos ao sul do mundo – Breve notícia da historieta argentina: Trinta e nove anos sem Héctor Germán Oesterheld

28 de Abril de 2016 Processocom

Fabio Bortolazzo Pinto [1]

Para não deixar passar em branco o dia 27 de abril, quando completam 39 anos do trágico desaparecimento de Héctor Germán Oesterheld (1919 – 1978), um dos maiores roteiristas de historietas de todos os tempos[2], publicamos hoje um artigo sobre esse criador de vários personagens célebres como Sargento Kirk, Ernie Pike e El Eternauta. Mais que uma análise sobre a obra, vai aqui uma homenagem a Oesterheld, uma breve apresentação e uma reflexão sobre El Eternauta e seu legado, além de uma entrevista, concedida especialmente para a ocasião e para este espaço, com Sebastian Gago, Doutor em Ciências da Informação pela Universidad Nacional de Córdoba, autor do recente e importante estudo intitulado Sesenta años de lecturas de Oesterheld[3] .

Em setembro de 2012, o filósofo e apresentador de tevê Juan Pablo Feinmann declarou, em um debate com o sociólogo Horacio González, que Elsa Sánchez (1925 – 2015), a viúva de Héctor Germán Oesterheld, “es el caso más trágico de la dictadura desaparecedora, porque perdió cuatro hijas, un yerno, un marido, un nieto”. Com efeito, o regime militar comandado então pelo infame general Videla (1925 – 2013) foi especialmente cruel com a família Oesterheld. O desaparecimento e o assassinato de Héctor e de suas filhas, por conta da militância junto aos Montoneros[4], é uma das páginas mais tristes da história argentina. Dois detalhes sórdidos: a fim de quebrar a resistência do criador de El Eternauta e fazê-lo denunciar outros militantes, os torturadores teriam mostrado a ele fotos de suas filhas, mortas. Em outra ocasião, permitiram que o neto, Martín, de três anos, visitasse o avô na casa onde estava preso. Pode-se imaginar a dor desse encontro.

Após o sequestro e o desaparecimento de Oesterheld, em 1977/78, surge uma série de releituras de El Eternauta em que, via de regra, destaca-se o tom ‘profético’ da narrativa. Há formas de validar as releituras, digamos, ‘interessadas’. Uma delas é analisar a origem da nevasca mortal que, no início da história, cai sobre Buenos Aires. Haveria aí, de acordo com alguns estudiosos, uma clara metáfora do ‘clima’ opressor instituído pelo golpe militar. Os grandes líderes da invasão são incorpóreos, jamais se mostram e recebem o nome de ‘ellos’ (‘eles’, em português). São os ellos que, sem conseguirem exterminar totalmente os latino-americanos com a nevasca, mandam contra eles os cascarudos (insetos gigantes, que lembram baratas) e os gurbos (mastodontes que destroem tudo por onde passam). A face visível e racional do inimigo, porém, é outra. Cascarudos e gurbos são comandados, à distância, pelos ‘manos’, humanoides de orelhas pontudas, um pouco mais baixos e com muito mais dedos que um ser humano médio.

Enquanto cascarudos e gurbos são irracionais, os manos são seres de grande inteligência, que obedecem aos ellos por ‘carregarem dentro de si a própria morte’: depois de dominá-los, os ellos implantaram nos manos uma glândula venenosa que é acionada quando os manos sentem medo.

Não é preciso forçar muito a interpretação para fazer analogias entre os ellos e as grandes potências – os Estados Unidos, principalmente – que, à distância e sem nunca assumir o ato, ‘financiaram’ ditaduras como as que castigaram a América Latina. Também não é inviável comparar os manos e os militares subalternos, que ‘cumprem ordens’ sem coragem para questioná-las. O grande ‘porém’ não está em tais leituras, mas na biografia de Oesterheld. Quando escreveu e publicou El Eternauta, consta que não era sequer simpatizante do peronismo. Sua tomada de posição e militância política viriam depois, na década de 60, quando seguiu as filhas na luta direta contra o regime ditatorial. Na segunda versão de El Eternauta (1969), em El Eternauta II (1976) e, principalmente, em La vida del Che  (1968) e em  América Latina: 450 años de guerra (1973 – 1974) temos, aí sim, um autor explicitamente militante.

Como contraponto à leitura politicamente interessada de El Eternauta, Sebastian Gago amplia as possibilidades de compreensão da obra, sem negar seu aspecto político, mas enfatizando, de certa forma, que se trata de uma obra polissêmica, ainda relevante para o leitor contemporâneo. Confira, a seguir, a entrevista realizada por email com o pesquisador.

HG Oesterheld 001

P – Ainda que tenha sido publicada no final dos anos 1950, a primeira parte de El Eternauta foi lida como alegoria política da ditadura militar argentina dos anos 1970, como se Oesterheld estivesse, de alguma maneira, antecipando os fatos. Na tua opinião, essa leitura é justificável?

R – Sí, lo es, pero no es la única lectura posible ni la única que existe. De hecho la mayoría de la gente que ha leído El Eternauta, no lo ha leído o releído en esa clave, aunque la mayoría de la gente sabe que esa interpretación “política” existe porque circula en los medios de comunicación, en la crítica y hasta viene indicada en los prólogos, reseñas y textos de contratapa de las reediciones actuales. Es una manera de querer construir, desde dispositivos editoriales e institucionales, una lectura predominante.  Las interpretaciones de El Eternauta son numerosas, fueron variando según la época y el contexto social y político, pero desde los años ochenta se lo convirtió en un símbolo de resistencia al poder y eso abrió un nuevo campo de recepción. No obstante, en todas las épocas ha habido gente que lee El Eternauta I como una mera historieta de aventuras de ciencia ficción. 

P – Do ponto de vista da recepção, na época em que foi publicado, te parece que El Eternauta era entendido pelos leitores comuns – não especializados – como uma história de fundo político?

R – No, para nada. Hay un detalle a tener en cuenta: en los años cincuenta, no era posible hacer una categorización entre lectores comunes y lectores especializados. La mayoría de los adolescentes leían historietas (que eran vendidas en los kioscos de diarios o “bancas de jornais”), sin ser expertos pero tampoco sin ser ignorantes del asunto. Seguramente muchos de esos “antiguos” lectores, que en su mayoría tenían entre 12 y 18 años, hayan podido reconocer un mensaje, un trasfondo filosófico, o una metáfora de resistencia y una mirada humanista sobre la tragedia de una guerra o una invasión, seguramente. Pero hay que tener en cuenta la edad de esos lectores en el momento en que leyeron, y la época. El Eternauta era, en esa época y hasta los años ochenta, simplemente una historieta de ciencia ficción de un impacto muy fuerte por la calidad y la novedad de su argumento (una invasión extraterrestre en Buenos Aires!), la cercanía de los personajes al hombre común argentino, el manejo del drama y del suspenso que tenía Oesterheld, y la gráfica impecable de Solano López. Creo que eso era lo que se valoraba, más allá de las referencias políticas que podía contener y detectarse (como esa viñeta en la que aparecía un grafiti con la leyenda “Vote Frondizi”). El Eternauta es una historieta, no es un manifiesto político ni es un mensaje en clave adentro de una botella esperando ser descifrado por un avezado traductor. Que lo hayan convertido en un símbolo político, es otra cosa, pero la historieta está ahí.

P – Ontem o desaparecimento de Oesterheld completou 39 anos. O que, na tua opinião, parece ter contribuído mais para que ele fosse perseguido, a obra ou a militância junto aos Montoneros?

R – La obra no tiene nada que ver con su desaparición, Oesterheld no fue desaparecido por escribir una historieta. Oesterheld fue detenido, secuestrado, torturado y asesinado clandestinamente por ser militante de Montoneros. Sus hijas también militaban en esa organización.

P – Como se deu, em linhas gerais, a ‘ressignificação’ de El Eternauta como símbolo político, durante o kirchnerismo?

R – El “Nestornauta” – el ícono de Kirchner con el traje del personaje El Eternauta –  fue la mitificación de un mito previo generado en los años ochenta y noventa (el mito del Oesterheld militante montonero al que se asocian los rasgos heroicos de su personaje). Se mitifica a Kirchner como un líder rebelde, contestatario, que se enfrenta a los poderes fácticos, asociándolo a la figura del Oesterheld-Eternauta. Hay una asociación, dada una cierta familiaridad ideológica, entre el kirchnerismo y Montoneros, al que pertenecía Oesterheld. Como El Eternauta fue realizado por alguien comprometido políticamente y que fue, en el final de su vida, un militante montonero, el “Nestornauta” se torna un símbolo de la continuidad de una expectativa política trunca que fue llevada adelante por un “setentista” (Kirchner) en un contexto político democrático. El “Nestornauta” simboliza el hecho de que el kirchnerismo se asume como heredero del peronismo de izquierda de los setenta, toma al símbolo de El Eternauta y lo resignifica. Esa resignificación de El Eternauta como símbolo político que legítimamente pudiera asociarse al peronismo, no se traduce de manera lineal o directa en la lectura de los lectores de historietas, no todos van a interpretar El Eternauta como la representación de las vivencias de un perseguido político o una alegoría de la resistencia a un poder opresor, o una metáfora del conflicto entre un autodeclarado “movimiento nacional y popular” y las corporaciones económicas, aunque son lecturas actuales (y actualizadas) que existen.

[1] Doutorando do curso de Comunicação da Universidade do Vale do Rio dos Sinos (UNISINOS)

[2] Oesterheld foi sequestrado no dia 27 de abril de 1977, sendo assassinato em algum momento de 1978.

[3] GAGO, Sebastian. Sesenta años de lecturas de Oesterheld. Córdoba: Escuela de Ciencias de la Información, 2015. – (Estudios y Crítica de la Historieta Argentina)

[4] Organização proveniente da Juventude Peronista que foi gradualmente se radicalizando até chegar à ação direta, respondendo à repressão dos militares com estratégias de guerrilha semelhantes às da luta armada de resistência de grupos brasileiros que lutaram contra a ditadura militar nos anos 1960/70.

 

Confira a primeira parte do relato.

Confira a segunda parte do relato.

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