CRÓNICA DEL CHILE QUE CONOCIMOS – Parte X

18 de setembro de 2013 Processocom

Alberto Pereira

DE REGRESO A CASA

El trayecto de regreso implicaba embarcarse en autobús en Castro, recorrer la parte norte de la Isla Grande de Chiloé, pasar por Ancud y dirigirse al Canal de Chacao, para que un gran transbordador nos pusiera nuevamente en el continente y continuáramos nuestra ruta en autobús hasta Puerto Montt. Todo ello, más o menos, en unas cuatro horas. Allí dormiríamos una noche y reharíamos nuestras maletas para dejar tranquilas las mochilas. Ahora sí, muy conscientes de la hora de embarque, el 13 de febrero estábamos esperando confiados el avión que nos conduciría a Santiago, donde Jiani ya había reservado un hotel muy cercano al aeropuerto. Allí, en goce de excelentes comodidades, dimos cuenta de nuestro último salmón y vino chilenos para cerrar el periplo por el país que estábamos reconociendo tan de cerca.

Prevista la madrugada, con desayuno incluido, estábamos en la puerta del hotel, junto a una minivan que nos conduciría al aeropuerto de Santiago. Recién ahí, en esa corta espera por otros pasajeros, caí en cuenta de que algo había faltado en el viaje: el canto de los pájaros, y la presencia misma de las aves, a más de las palomas de las plazas. Todo ello porque, en ese lugar inesperado y el silencio de esas horas, escuchamos el canto de un pájaro que no supe identificar, pero era tan bello…¡Cómo ciertos sonidos y otros signos de esta índole pueden inscribirse en la identidad de un pueblo, en el imaginario de las personas! Ahora evoco a Neruda y a Huidovro  en su alimento fecundo… Habría olvidado los detalles del viaje de regreso hasta Porto Alegre, con aquella breve escala en Sao Paulo, si no fuera por una oquedad que se había abierto en la cabecera del aeropuerto de la capital gaúcha, que obligó al comandante de la nave a sobrevolar por algunos minutos los entornos de Porto Alegre hasta que se providenciaran las condiciones para el aterrizaje; oportunidad de oro para fotografiar y observar la naturaleza y las instalaciones que rodean a la capital del Estado de Rio Grande do Sul.

Después de los trámites de rigor, a las afueras del aeropuerto nos esperaba el mismo taxista que nos avió para Chile, pues así habíamos convenido con este simpático gigantón que, por su talla (2,03m), más parece jugador de básquet que taxista. Preguntas van, respuestas vienen; se arma una conversación sobre viajes y salidas de la ciudad, que terminan mencionando aventuras campestres y cacerías a las cuales este taxista –oriundo del interior- es afecto. Nosotros ponemos lo nuestro hasta llegar finalmente a casa, y emprender otras aventuras por la vida, mientras incrementamos aprendizajes que sólo los viajes nos brindan.

Relato composto em São Leopoldo, no dia 27 de abril de 2013 e publicado aqui no site do Processocom em dez partes entre os dias 17 de julho e 18 de setembro de 2013.

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