Qué simboliza “la Negra”

7 de outubro de 2009 Processocom

06-10-2009 | La Nación – por Alejandro Grimson

La conmoción por la muerte de Mercedes Sosa es también una invitación a la reflexión. Sabemos que “la Negra” fue quizás la voz más impresionante de la historia musical argentina reciente, combinando simplicidad y sofisticación de una manera excepcional.

Sobre esa base artística se imprimen en su nombre, en su cuerpo y en su muerte otros significados culturales que es importante considerar.

Primero, “la Negra” no era negra en el sentido en que esta palabra se usa en otros países, como Brasil y Estados Unidos. “La Negra” era indígena en su ascendencia y en su despliegue musical. Era parte de ese país que no existe en el imaginario tradicional que reza que “aquí no hay negros ni indios”. Quizás una de las personas más visibles y, además, más exitosas de esa porción invisibilizada de argentinos.

Al mismo tiempo, como muchos otros indígenas y mestizos, “la Negra” se abría a sus contemporáneos incluyendo en su repertorio a lo tradicional y lo moderno, al folklore y el rock nacional, a las músicas de América latina, con fronteras lábiles y porosas.

Desde esa calidad musical internacionalmente reconocida, Mercedes mantuvo y desplegó un compromiso ético y político con dos peculiaridades. Persistió firme en sus convicciones ideológicas respecto de la igualdad entre los seres humanos, en su oposición a todos los autoritarismos, en su convicción de estar junto a los más necesitados, social y culturalmente hablando. Desarrolló esa posición sin fundamentalismos, con claridad y con afecto.

Prohibida por la dictadura, transitando desde el mundo de nuestro folklore a las más diversas músicas populares contemporáneas, con una trayectoria que transmite paz y firmeza de convicciones, obteniendo reconocimiento internacional siendo plenamente ella misma, “la Negra” se convirtió en un símbolo nacional.

Al igual que cualquier país, los argentinos tenemos diversos símbolos. Cabe interrogarnos qué simboliza hoy Mercedes Sosa. Quisiéramos sugerir que en contraposició n al relato tradicional del “granero del mundo” y de que descenderíamos de los barcos, “la Negra” muestra que se puede ser exitoso, conmovedor, reconocido, persistente, siendo lo que uno es y no lo que desearía ser.

Además, muestra que cambiar y ser abierto no implica, como muchas veces se supone, perder identidad.

“La negra” prueba que las convicciones instaladas acerca de quiénes somos no sólo ocultan a muchas negras y negros y mestizos. También puede abrir la imaginación para pensar que no era necesario fabricar esas ilusiones discriminatorias para construirnos como comunidad nacional.

Su muerte nos invita a buscar y reconocer a las personas de carne y hueso que viven en nuestro heterogéneo país, encontrar las cualidades que ellos tienen y que han vivido ocultas por las pretensiones europeístas, proyectando un sentido nuevo, más complejo, acerca de los sentidos de lo nacional y lo latinoamericano, tan imbricados en su figura y su voz.

El autor es antropólogo, profesor de la Universidad Nacional de San Martín y del Instituto de Altos Estudios Sociales, e investigador del Conicet

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